Beppo el Barrendero. Tomado del libro "Momo". Michael Ende
Beppo le gustaban estas horas antes del amanecer, cuando la ciudad todavía dormía. Le gustaba su trabajo y lo hacía bien. Sabía que era un trabajo muy necesario.
Cuando barría las calles, lo hacía despaciosamente, pero con constancia; a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida .
Paso…inspiración….barrida
Paso…inspiración….barrida
De vez en cuando, se paraba un momento y miraba pensativamente ante sí. Después proseguía
paso—inspiración— barrida.
Mientras se iba moviendo, con la calle sucia ante sí y la limpia detrás , .. Se le ocurrían pensamientos. Pero eran pensamientos sin palabras, pensamientos tan difíciles de comunicar como un olor del que uno a duras penas se acuerda, como un color que se ha soñado .
¿Ves, Momo? A veces tienes ante ti una calle que te parece terriblemente larga que nunca podrás terminar de barrer.
Entonces te empiezas a dar prisa, cada vez más prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle sigue igual de larga y te esfuerzas más aún, empiezas a tener miedo, al final te has quedado sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.
Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Hay que pensar en el paso siguiente, en la inspiración siguiente, en la siguiente barrida. Entonces es divertido: eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea.
Y así ha de ser. De repente, se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta de cómo ha sido, …
…
Pero ahora ya no barría como antes: a cada paso una inspiración y a cada inspiración una barrida, sino que ahora lo hacía de prisa y sin amor por su trabajo, sino sólo por ahorrar tiempo.
Sentía con dolorosa claridad que con ello renunciaba y traicionaba su más profunda convicción, más aún, toda su vida anterior, y eso le enfermaba y le llenaba de odio por lo que hacía.
MOMO
MICHAEL ENDE